Diez años atrás se presentó un proyecto de ley que naufragó en dos legislaturas; incorporar tamaños más heterogéneos en las prendas implicaría “un gran desafío a nivel de logística y producción”, pero marcas sostienen que “podrían adaptarse”

Falta de variedad en los talles de ropa genera demanda por una ley que regule la oferta y la adapte a la población uruguaya

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Nº2058 - al de Febrero de 2020
escriben Federica Chiarino y Lucía Cuberos
Hay pocas tiendas que ofrecen talles grandes, mientras que otras los exhiben en secciones “Plus Size”, apartadas del resto de las prendas

La modelo curvy uruguaya, Valeria Bonet, siempre tuvo sobrepeso, pero eso no le impidió llevar una vida normal: le gustaba hacer deporte, tenía amigos, pareja, una familia. Sin embargo, todo cambiaba al momento de ir a un local de moda.

“A los 15 años ya pesaba 90 kilos, pero nunca me sentí tan mal con mi cuerpo como a la hora de ir a comprarme ropa. Ahí es cuando empezaban las dietas extremas”, contó a Búsqueda. “Vos podés hacer lo que quieras, pero, a la hora de comprar, sentir que no entrás en la línea de nada, eso es lo que te hace sentir mal. La ropa es lo peor, porque te hace sentir fuera de todo, como que la que estás mal sos vos”, explicó.

Hoy en Uruguay siete de cada 10 personas tiene sobrepeso. Sin embargo, no hay una ley que regule el tamaño de los talles de la ropa, por lo cual buena parte de los consumidores tienen dificultades para encontrar opciones que se adecúen a sus cuerpos.

Más de 10 años atrás se presentó un proyecto de ley que buscaba regular el tamaño de la indumentaria que se comercializa en el país. Pero, aunque obtuvo media sanción, no consiguió ser aprobado. Esa iniciativa, presentada en 2009 por el blanco Carlos Enciso, exintendente de Florida, fue impulsada en la siguiente legislatura por la diputada suplente por el Partido Nacional Pía Biestro. Estuvo a estudio de la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados y, pese a que hubo numerosas instancias de intercambio con varios de los actores involucrados, tampoco prosperó.

Ahora la iniciativa “está en foja cero”, lamentó Biestro. Según dice, el proyecto se trancó sobre todo por las presiones generadas desde la propia industria, que manifestaron que no tenía capacidad para cumplir con lo que establecía. Sin embargo, tampoco plantearon soluciones alternativas, cuestionó la legisladora.

El proyecto de la “ley de talles” buscaba contemplar no solo a las personas con sobrepeso, sino también a mujeres y hombres delgados, que tampoco están incluidos dentro de los parámetros de las marcas de ropa. Biestro explica que eso se debe a que el 90% de la ropa que se comercializa en Uruguay es importada, y está diseñada de acuerdo a las características de la población china o asiática, que es muy diferente a la uruguaya.

La propuesta legislativa proponía llevar adelante un relevamiento de las características antropométricas de la población local y estandarizar los talles. Luego, obligar a que las empresas que se dedican a la comercialización de vestimenta —tanto tiendas como ferias de carácter permanente— a cumplir con esos parámetros y ofrecer toda la gama de talles. Las únicas que quedaban por fuera de la exigencia eran las casas de ropa de segunda mano y las prendas en liquidación.

Sin embargo, las marcas replicaron que el mercado uruguayo es demasiado pequeño como para que sea rentable ofrecer toda la variedad.

“Más real”.

“Pasá, elegí lo que quieras”. Esas fueron las palabras de bienvenida que recibió Bonet al entrar a un local de Renner. La habían invitado a probarse distintos conjuntos y sacarse fotos para promocionar la marca. Entre las prendas seleccionadas, le gustó mucho un short y se lo llevó al probador. Se lo intentó poner con todas sus fuerzas, se estiró, transpiró, luchó. Quiso probar con un talle más grande, pero le quedaba igual. “No me entraba nada”, contó.

En los locales de Renner, la ropa de talles más grandes, la que llaman “Plus Size”, está en un sector aparte. Sucede lo mismo con otras marcas como Indian y Parisien. También con H&M que, en su tienda de Punta Carretas, tiene un sector de talles grandes.

Para Victoria Ripa, cantante de la banda Croupier Funk y también reconocida modelo curvy, ese tipo de espacios reducidos y separados del resto de la tienda que se destinan a las tallas grandes son “como el rincón del acusado”. La modelo es una activa militante en las redes sociales, desde donde promueve un mensaje de “amor propio” y cuestiona las imágenes de belleza que reproducen los medios de comunicación.

Su militancia, sin embargo, le ha valido ser objeto de críticas. Cuando exhibe su trabajo como modelo curvy, por ejemplo, muchos le recriminan que hace una “apología de la obesidad”. “Toda la sociedad es muy gordofóbica en general, y lo tenemos tan inculcado, tan adentro, que ni siquiera nos damos cuenta”, cuestionó.

Ripa ha hecho producciones de fotos para distintas tiendas y en la actualidad trabaja con la marca de diseño uruguayo Rotunda en la creación de una cápsula de talles grandes que saldrá al mercado sobre fines de mayo o principios de junio. La idea surgió de Ripa, y las diseñadoras de Rotunda lo vieron como “una linda oportunidad” para “mejorar” y volverse una marca “más real”, según dijo a Búsqueda Laura Moreira, jefa de Diseño y Producción de la marca.

“Va a haber una diversidad de productos”, aseguró Moreira, “pero siempre teniendo en cuenta que es una cápsula, entonces no hay la misma cantidad de modelos que en una colección corriente”, añadió.

Ripa está entusiasmada con la iniciativa. “Es un logro muy grande” porque se trata de una marca “que ha crecido mucho y que ha aprendido de errores”, opinó. Moreira coincide: es a “ensayo y error”. Temporada tras temporada, Rotunda se nutre de las devoluciones de sus clientas para rever sus talles.

Según Moreira, aplicar reglas como las que proponía el proyecto de ley presentado en el Parlamento implicaría “un gran desafío a escala de logística y producción”, porque todos los proveedores y mercados deberían ajustarse a los mismos moldes. Sin embargo, consideró que es posible hacer el cambio, aunque a la industria de la moda le llevaría tiempo, trabajo y dedicación acompasarlo.

Hay marcas uruguayas que ofrecen todas sus prendas en talles únicos. A veces por una estrategia de apuntar a un nicho específico, otras veces por costos. En sus inicios, Damen era una de ellas. Fabricar distintos talles implicaba una gran inversión. Pero, a medida que su emprendimiento de moda fue creciendo, pudieron atender las demandas de sus clientas y adaptarse “un poco mejor”, contó a Búsqueda Ina Montoro, responsable de la marca.

Una de las prendas estrella de Damen son sus jeans, que hoy se ofrecen en una escala que va desde el 23 hasta el 32. El resto de sus artículos están disponibles, en su mayoría, en tres talles: S, M y L. Son excepcionales los modelos que cuentan también con su versión en XS o XL, los que fabrican dependiendo de su forma y calce.

La marca también mantiene una serie de artículos en talle único, y Montoro asegura que “se venden igual”. “Son prendas más cuadradas, que no tienen mucha forma, como túnicas o cosas que pueden agarrar una gama de talles grande”, dijo.

Para determinar qué prenda es un talle S, cuál es M y cuál es L, Damen utiliza medidas internacionales. “Europeas, imagino. Nada muy bajado a tierra uruguaya”, dijo Montoro. La marca no se muestra cerrada a ampliar su diversidad de talles, pero considera que ahora está “bien parada” en cuanto a lo que sus clientas demandan.

La diseñadora al frente de Damen considera que un estudio antropométrico de la población uruguaya sería “importante” para tener “una medida de la mujer real uruguaya”. Reconoció que adaptar sus prendas a nuevos moldes implicaría una inversión, pero que “Damen se adaptaría bien”.

Aunque varias marcas intentan dar los primeros pasos hacia una mayor diversidad de talles, aún existen tiendas que aplican prácticas percibidas como discriminatorias. Por ejemplo, vender talles a partir del XL pero cobrar un precio más alto por las prendas grandes, bajo el argumento de que se necesita más tela para su confección. “Es un mensaje de discriminación absoluta. Es como el impuesto a ser gordo”, afirmó Ripa.

Desde su experiencia de trabajo con varias marcas a lo largo del tiempo, Ripa vislumbra hoy un “cierto camino de cambio” que se recorre “de a poco”. La inclusión de prendas “Plus Size” en algunas tiendas de ropa, a pesar de estar diferenciadas y ser pocas, es un avance. Que haya marcas que amplíen y actualicen de manera constante sus moldes, es otro.

“Creo que lo que tenemos que ir construyendo es un camino del medio en donde a la otra parte, los comerciantes y diseñadores, les rinda económicamente y que también se vayan acercando a una inclusión”, resumió.

Poco apoyo.

El 8 de marzo del año pasado se lanzó una campaña para impulsar el proyecto de “ley de talles” en el último año del actual período parlamentario. El objetivo era “generar en la ciudadanía un poco más de presión”, contó Biestro. La movida logró reunir más de 2.000 firmas en la plataforma Change.org, pero las elecciones nacionales hicieron que las prioridades “estén en otro lado” y la iniciativa quedó trunca, dijo la legisladora.

El futuro de la propuesta dependerá de que otro legislador decida tomar la posta y volver a presentarla. Biestro ya se reunió con quien ocupará su lugar en la próxima legislatura, el representante de la Juventud por el Espacio 40, Francisco Capandeguy.

Consultado al respecto, el futuro legislador dijo que, si bien todavía no comenzaron con la coordinación de la bancada, no descarta que el tema pueda ser presentado nuevamente. “La ‘ley de talles’ es una discusión que está bueno tener”, afirmó.

El legislador comparó el tratamiento que se le dio al tema con la situación en Argentina, donde en noviembre del año pasado se aprobó una normativa similar. A su juicio, si bien en Uruguay el tema se trató en el Parlamento y en redes sociales, fue “muy por arriba”, y cuando se logró la media sanción no tuvo la repercusión que se dio en el país vecino.

Es que, a diferencia de lo que ocurre en Argentina, en Uruguay no existe ningún colectivo organizado que milite por la causa. Sin la fuerza de organizaciones sociales que busquen impulsarlo, Ripa no tiene demasiadas expectativas de que el proyecto cobre fuerza. Los avances, por ahora, dependerán de la voluntad individual de algunas tiendas de ropa que busquen acercarse al tamaño “real” de los uruguayos.

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